GEA en Sales-Marruecos // Crónica 6 de Agosto

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    No se puede decir que comenzó el día, ya que el 6 fue una continuidad del 5 al no haber podido cerrar los ojos al menos un ratito y que reposaran en brazos de Morfeo, el renovador sueño, todas las experiencias vividas el día anterior.
    Eran las 6 de la mañana, nos esperaba Hadiya para despedirnos, Eva y Itto que se quedaban en Marruecos, Mohamed que nos acompañaba hasta Tánger y el amanecer en Marruecos, cuando subimos las maletas al autobús que nos llevó a Tánger. Para aquellos que conocéis nuestro periplo en Marruecos, los autobuses con los que hemos hecho los traslados han sido siempre un tanto peculiares. Bien pues hoy tuvimos la grata sorpresa que nos recogía una furgoneta de 20 plazas ¡nueva!
    El amanecer del día a penas si lo pudimos apreciar, los ojos de todos se cerraron algunos con lagrimas contenidas por la despedida y por el cansancio acumulado de una día intenso. Emprendimos viaje.
    Llegamos a las 9,30 al puerto de Tánger y tratamos de coger el barco de las 9 que salía con retraso. No fue posible y nos lo tomamos con filosofía. El viaje de vuelta se vislumbraba igual que el de ida, retrasos y experiencias nuevas………. Ya en la aduana, un picaros viajero quiso colarse, el policía de la aduana no lo dejaba con lo que se vivió un momento de tensión curioso, ya que insistió en que tenía que guardar su turno. En el control de equipaje a un miembro del grupo que llevaba unos dátiles el “policía” que controlaba el scanner lo paro, y que creéis que le dijo: Como había que comerlos. No lo paró para requisarlos o ver si era alguna droga, no, fue para instruirlo en gastronomía ¡curioso!. Pero aquí no acaba todo….
    El siguiente barco salía a las 12 y como era de esperar: se retrasó. “media hora” nos dijeron a las 11 y esa “media hora” que nos acompaña desde el primer día se traduce en 2 o 3 horas habitualmente.
    Tratamos de pasar las largas horas en el puerto, tomando un café al principio, ya que no habíamos desayunado, charlando, en el duty free, dormitando, leyendo y hasta tomando una cerveza marroquí fresquita con un aperitivo y por fin nos llamaron para embarcar. Pero aquí no acaba nuestra aventura, íbamos pasando el control de pasaportes para subir al barco cuando retienen a una de las chicas del grupo porque no le habían sellado el pasaporte. ¡no era posible! Cuando hubo el incidente del pícaro que quería colarse, pues al parecer el policía se distrajo y no selló el pasaporte………. Los demás estábamos embarcando y de pronto escuchamos por megafonía que llaman a la responsable del grupo, y pensamos ¡qué ha pasado! Bajo y todo se aclara pronto. Tiene que quedarse, no puede embarcar con nosotros pues el barco no espera. Nos dicen que cruzaran en lo que llaman lancha rápida. Los que embarcamos cuando escuchamos esto pensamos en la nueva aventura; ¡iban a cruzar en una lancha! ¡Emocionante! Si, si, lancha rápida nada, un barco una hora más tarde, ahora bien, que en vez de a 20 nudos va a 30 nudos.
    El barco partió sobre los 15,00 h y Fini y Javier acompañándola se quedaron en Tanger, y salieron una hora más tarde después de lidiar con la aduana en idas y venidas. No cruzaron en lancha rápida, no hubo emoción ni aventura, Pero hubo una experiencia que extraer: hay que revisar el pasaporte que este sellado.
    Nuestro viaje finalizó en Algeciras, eran las 19.00 en España, cada uno partió hacia su ciudad de origen, Sevilla, Granada, Gandía, Elche y Málaga. Nos despedimos con un fuerte abrazo, con muchas ganas de volver a reencontrarnos y vivir una experiencia al menos igual a la de estos días, llena de solidaridad, de humanismo, convivencia, generosidad, aventura y sobre todo llena de Amor y Unión.
    ¡hasta nuestra próxima aventura compañer@s!