GEA en Sales-Marruecos // Crónica 2 de Agosto

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    Los primeros rayos de Sol anuncian un día esplendido y luminoso, tenemos un programa intenso para todo el día y encaramos la jornada con buen talante. El aroma del té preparado con el cariño de nuestra magnifica cocinera Shiam y su sonrisa nos augura un día en el que encontraremos muchas oportunidades de llenar nuestro cuenco interior.
    Como en días anteriores comenzamos organizando básicamente el trabajo. Nos ponemos manos a la obra e iniciamos la jornada con expectativas, ya que estamos esperanzados en que nos traerán los materiales necesarios para las tareas a realizar. Y para ello acompañamos a Mohamed a realizar las compras.
    Se realizan trabajos de limpieza de baños, seguimos con la restauración y pintura de sillas y mesas, trabajos de jardinería, ejercicios de psicomotricidad y animación con los residentes, masajes terapéuticos, intento de reparación de placas solares, trabajos de fontanería, ayuda a los residentes, ayuda en la cocina e infinitos detalles de colaboración a lo largo de todo el día, como son intervención en un atragantamiento practicando la maniobra de Hemlich, ofrecimiento de un taller de primeros auxilios, ya que observamos que los trabajadores de la residencia no tienen formación suficiente en primeros auxilios básicos, etc., etc.
    Una labor realizada hoy ha sido también la ayuda a un perrito que descubrimos en la residencia, atado y abandonado a su suerte. Sin más compañía que el árbol al que lo mantenían atado y más alimento que el rocío de la mañana y las verdes hojas que lo rodeaban, lleno de pulgas y garrapatas y sin energías apenas para mantenerse en pie, atemorizado y triste. A lo largo de estos tres días (nuestra equipo de auxilio animal, David y Fini) han cuidado de él y se han ocupado de que el perrito se le tratase como es debido, le han dado alimento, lo han cuidado y han conseguido que se llamara a una “protectora de animales” para su acogida y protección, ya que en el lugar que lo encontramos no podía sobrevivir mucho tiempo y una vez que nosotros nos marchemos quedará huérfano de nuevo y presa del abandono y olvido.
    La tarde ha estado llena de trabajo y sobre todo tenemos que destacar que ha sido una fiesta con los residentes en la que hemos cantado, bailado, reído y sobre todo disfrutado de la alegría que reflejan los rostros llenos de agradecimiento por parte de ancianos.
    La noche fue bastante lúdica, ya que la cena, un sencillo arroz con leche (no os penséis que con azúcar… no, era arroz con leche y sal!!!) nos hizo mantener una posterior sesión de riso-terapia en la que Javier nos contagio de su risa y juntos compartimos risas que hicieron estallar lágrimas de alegría.
    Unos insignificantes granos de arroz, y un día lleno de entrega y servicio nos hicieron reflexionar a todos de forma íntima y serena, reconociendo y valorando momentos de nuestra vida, permitiéndonos constatar que la práctica de la filosofía del voluntariado nos ayuda a saber afrontar las diferentes circunstancias más o menos buenas a las que nos enfrentamos y que el espíritu de fraternidad que fomentamos y lo más importante: Vivimos; es un hecho indiscutible que nos identifica y del que nos sentimos profundamente privilegiados de cultivar.
    Nuestro cuenco común, al final del día, emitía sonidos armónicos producidos por infinitas notas que se unían unas a otras conducidas por un hilo mágico de Amor y Generosidad, que produjo una sinfonía de Belleza y Luz.