GEA en Sales-Marruecos // Crónica 30 de Julio

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    Son las 8,30 de la mañana cuando nos fuimos reuniendo el equipo en la puerta del puerto de Algeciras, rostros de sueño, impaciencia, aventura y entusiasmo se reflejaban en cada uno de nosotros. Algunos es la primera vez para otros es un reencuentro.
    Llegados todos al puerto, recogimos billetes y teníamos previsto salir a las 10 de la mañana. Las previsiones cuando viajas a Marruecos son difíciles de cumplir y en este caso no fue diferente; el barco partió sobre las 13,30 h. Partimos y arribamos en Tanger sobre las 16.00 h después de los controles previos en aduanas en los que siempre nos revisan los materiales que llevamos y que no saben si “podemos pasar” a Marruecos, como son herramientas para realizar trabajos de electricidad, fontanería, carpintería, etc.
    Llegamos y nos estaban esperando, y a diferencia de otros años, nos esperaba Mohamed solo. El autobús “fantástico” en el que otros años nos recogieron , no estaba. Nos explico que se había averiado y que lo estaban reparando que en “media hora” llegaba otro autobús a recogernos. La media hora se convirtió en casi 4 horas de espera. Espera que se convirtió en espacio de humor, lectura, estudio antropológico y comunicación con Morfeo hasta que llego el minibús donde nos llevaría a Sale.
    Contentos como podéis ver en alguna foto, viajábamos camino de Sale cuando en Kenitra paramos. Eran las 9,30 de la noche más o menos. Nos informan que nos bajamos allí, en el paseo del puerto de Kenitra y que nos vendrán a recoger en “media hora” para llevarnos a Sale. La verdad es que no entendíamos mucho el procedimiento del este viaje que comenzaba digámoslo así diferente a otros años e interesante por la aventura. Afrontamos las circunstancias una vez más con humor y esperamos con nuestras maletas en un pequeño parking a orillas del puerto.
    Nuestro querido Mohamed, llamaba una y otra vez por teléfono, imaginamos que tratando de solucionar la situación y percibimos su malestar por el desarrollo anormal de nuestro viaje. Hubo un momento que nos dijo, “mañana os explico con detalle porque ha sucedido todo” y lo dejamos con sus cavilaciones y llamadas.
    Sentados en la acera reímos, nos imaginamos aventuras, se acercó un lugareño a ofrecernos unos exquisitos cacahuetes que compramos por 2 dírhams ¡estaban deliciosos! Sobre todo a esas horas, eran las 23,00 h y muchos de nosotros llevábamos desde las 4 de la mañana viajando. Los cuerpos empezaban en todos a acusar el cansancio cuando por fin, ¡llego el autobús! Si eran las 11,15 cuando nos subíamos a un pequeño microbús donde fuimos a nuestro Destino, la Residencia de Ancianos, donde nos esperaban con una suculenta cena para recibirnos. Entrañables los rostros de la cocinera Shian, el Director Mustafa y algún que otro residente que nos esperaba.
    El día lo cerramos sobre las 1,30 de la madrugada, ¡estabamos en Marruecos! ¡habiamos llegado por fin! Y mañana comenzaría nuestra misión. La de hoy fue una prueba de paciencia, saber estar en momentos difíciles, y demostrar que un equipo humano cuando está unido con una meta común no hay circunstancia que lo desestabilice, todas son motivo de superación, unión y fortaleza.
    A todo el equipo ¡gracias por vuestro ejemplo! Ha sido un buen inicio.