GEA en Sales-Marruecos // Crónica 1 de Agosto

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    Fecha: 
    Lun, 31/07/2017 - 22:00

    Despierta la mañana con un cielo plomizo y gris, aunque el aroma del té con hierba buena nos reúne a todos para comenzar la labor de este día. Después de un energético desayuno organizamos las labores que tenemos y comenzamos el trabajo. Hemos elaborado lista de compras de materiales para las labores que tenemos que desarrollar y queremos ir a por ello, pero no es posible, la persona con quien tenemos que realizar las compras ha desaparecido, se ha marchado, preguntamos por él y nos dicen que se ha ido, que en “media hora vuelve” Y decir media hora en Marruecos como ya sabéis se puede convertir en 2 o 3 horas. Y como supusimos este día no se podrían realizar compras. ¡Tuvimos que asumir las circunstancias ¡
    Contemplado el panorama que se nos presenta, ya no por el plomizo cielo gris, sino por la falta de organización, nos disponemos a seguir trabajando en lo que podemos, asumir lo que dependía de nosotros y podíamos realizar; Labores de jardinería, Limpieza de choque de baños, pintura de sillas, ayuda en cocina y sobre todo a mantener el buen ánimo a pesar de no poder cumplir con los objetivos marcados para este día por la falta de materiales.
    La tarde transcurrió de forma especial ya que sobre las 5 de la tarde fuimos a disfrutar de un baño marroquí o tradicional Hamam. Muchos de nosotros no habíamos tenido esa oportunidad y resultó ser una experiencia para algunos extraña, para otros nueva; pero sobre todo divertida y rompedora de esquemas tanto para los chicos como para las chicas que participaron de una costumbre tradicional del pueblo marroquí.
    El baño nos dejó a todos relajados y el resto de la tarde fue de confraternización con trabajadores de la residencia, entre nosotros, con los residentes a los que tratamos de hacerles pasar un buen rato y disfrutando de una magnifica puesta de Sol de la que os dejamos alguna imagen.
    Después de la cena, para acabar el día; nos reunimos en torno a una luminosa luna en creciente, escuchando no solo música de flauta en el desierto sino la sinfonía que se crea cuando cada uno hace sonar los sonidos del corazón; expresando aquello que aprendimos en el día, el tesoro que encontramos en la jornada y que será el poder que nos motive mañana para seguir sirviendo. Fueron unos instantes en los que compartimos los mejores momentos del día con una inmensa Alegría, con Risas y hasta carcajadas que hicieron brotar las lagrimas de emoción y Felicidad por poder compartir fraternalmente con este entrañable pueblo marroquí y por saber que nuestra Acción es una semilla que crecerá en el futuro, es el sendero del Ejemplo que construimos para que otros lo recorran y con ello contribuir con un Mundo Mejor.