Intervención en Filipinas - Día 7 de Diciembre

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    Nos levantamos y fuimos a desayunar.
    El local era de los de comida rápida por lo que las tostadas.. no existían ni por asomo; huevos fritos con bacon y arroz sustituyen al desayuno tradicional. Con las prisas del país nos llevan al puerto a recoger la potabilizadora y, para nuestra sorpresa, no encontramos ni rastro de ella. Finalmente decidimos partir en dos la expediciòn; Javier se queda con Carlos y Bryan en el muelle y Pablo y yo salimos con nuestro anfitrión en Ormoc en una furgoneta en dirección a Tacloban. Nuestro conductor (una vez más un aficionado al bacalao a todo volumen) nos llevó todo lo rápido que le dejaban las motos que se cruzaban en todas direcciones hasta la zona del desastre, que comenzaba con los alrededores de Ormoc; zonas agrícolas arrasadas por el viento, con palmeras y cocoteros seccionados y, por así decirlo, el medio de vida de muchas personas echado a perder. Hasta llegar a las cercanías de Tacloban, en la ciudad de Palo, donde se dice que entró el mar. Las versiones de lo sucedido cambian en función de quien te lo dice, pero lo que está claro es que los daños son enormes.

    El equipo del muelle decidió volver a Tacloban en cuanto tuvimos noticias de que la potabilizadora permanecía en Cebú, porque no la habían cargado en el barco. Mientras, ya en Tacloban, comenzamos a inspeccionar la parcela en la que se sitúa la comunidad Redentorista y en las posibilidades de tratamiento que tiene el agua. Se hicieron analíticas básicas del agua de la ciudad y de la que se bombea del pozo profundo (40 m). Se hizo revisión de las instalaciones de agua y eléctricas y de las posibles fuentes de contaminación para el agua, ríos contaminados, aguas fecales de la casa, etc.

     Por la tarde, ya todos juntos, decidimos que era necesario entrar en contacto con la Cruz Roja de Filipinas; aquellos encargados de la distribución de agua potable a la comunidad que puede ser servida por nuestra planta. No la encontramos dentro de los muchos campamentos de ONGs que vimos en la ciudad. En cambio, nos presentamos en el parque de bomberos, que también han estado distribuyendo agua y en el LCWD (Local Comunity for Water Distribution) donde nos recibió su responsable, que nos ha invitado a participar de la mesa sobre gestión del agua que tendrá lugar el lunes.

     Por la noche, finalmente, hemos tenido una reunión de coordinación con los padres Redentoristas residentes en este momento en Tacloban para evaluar las opciones que tienen de gestión futura del agua y ver cómo optimizar nuestra estancia los pocos días que nos quedan.